lunes, abril 24, 2006

El rey se muere

Desperté en mi cama. Las sábanas tenían sangre. Ni siquiera me había quitado la gabardina para no manchar demasiado.
Fui a casa de mi hermana para presumirle a mi cuñado la cara que me habían dejado esos fresas de mierda afuera de un table dance. Realmente me habían reventado varias partes del labio a patadas. Pero me alegraba un poco sentir ese dolor, sabiendo que estaba vivo. Y que mientras siguiera con vida podría recuperarme y volver a palparle el trasero a sus novias. Y vomitar sus autos comprados por papi impotente pajarito muerto.
Llegué a la oficina y Hugo, un novelista que tuvo a bien la suficiente compasión como para contratarme, hizo uno o dos comentarios de risa sobre mi apariencia. Intenté reír, pero me dolía toda la cara.
Los diseñadores se quedaron serios, asustados. Leo, el metrosexual de Todito.com y su ayudante el Negro. Sólo atinaron a murmurar algo a Hugo que siguió intentando hacerme reir.
Acabó mi turno y me puse en pie frente a todos esos cabrones, tomando aire, sólo el necesario, para gritar: “¡¡¡Soy el rey del mundo!!!”

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Me alegro de entrar por primera vez en tu ciber espacio.

Regresaré pronto lo ligaré al mío.
Saludos, Cabrito en Ciudad Mascota

ROGELIO LEOS

http://my.opera.com/rogerleos/

2:33 p. m.  

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